¿De dónde viene el perfeccionismo, educación o genética? | Diariode3

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¿De dónde viene el perfeccionismo, educación o genética?

Aunque aún no existe una definición clara sobre lo que significa e implica ser una persona perfeccionista, esta cualidad solía atribuirse al entorno en el que se crecía. Se pensaba que los padres, en un momento de la infancia del niño, hicieron demasiado hincapié en los logros y condicionaron su cariño al cumplimiento de estos.

Sin embargo, una investigación de la Universidad del Estado de Michigan (Estados Unidos), y que fue publicada por el diario ‘The Wall Street Journal’, apunta en otro sentido.

Para investigar este comportamiento, los investigadores analizaron a mujeres gemelas de entre 12 y 22 años, y los resultados sugirieron que los genes que los padres transmiten podrían desempeñar un papel todavía mayor.

Las investigaciones con gemelos suelen ser muy utilizadas cuando se busca detectar si una conducta es heredada o aprendida. Los gemelos idénticos comparten el 100 % de su composición genética, mientras que los mellizos no gemelos comparten el 50 %. Entonces se puede analizar, por ejemplo, si dos personas que comparten el 100 % de sus genes tienen comportamientos similares aún cuando hayan crecido en entornos diferentes, y se pueden empezar a identificar causas.

En otra investigación al respecto, publicada en enero en la revista ‘Depression and Anxiety’, se analizaron 292 personas, y se descubrió que los gemelos idénticos (que comparten el 100 % de su material genético) tenían muchos más resultados similares en medidas de perfeccionismo y ansiedad que los mellizos, lo que sugiere que su genética tenía una influencia más fuerte que su entorno.

Un segundo estudio, con 340 gemelos y publicado este mes en ‘International Journal of Eating Disorders’, halló que los gemelos idénticos eran más parecidos que los mellizos en el grado en que idolatraban los cuerpos de modelos y celebridades. Incluso cuando los investigadores ajustaron los resultados por diferencias en el peso corporal, los gemelos idénticos eran todavía más parecidos en cuestiones de imagen corporal que los mellizos que solo compartían la misma educación.

Todos estos estudios apuntan a una conclusión: que el perfeccionismo parece deberse más a factores genéticos que al entorno en el que las personas crecen.

“Esto sugiere que existe un importante componente biológico sobre el que tenemos que aprender más”, señala Jason Moser, profesor del psicología en el Estado de Michigan e investigador principal del estudio de ansiedad.

No obstante, los expertos advierten sobre lo nocivo que puede llegar a ser el perfeccionismo, pues las personas perfeccionistas pueden fijarse estándares muy altos, que no pueden alcanzar y entonces sucumben ante una frustración difícil de manejar.

A pesar de estos recientes estudios, muchos siguen considerando que el perfeccionismo procede principalmente del miedo y de la preocupación ante los propios errores, y que en el fondo esconde una baja autoestima.

Su origen, sostienen, estaría arraigado en una experiencia de la infancia, probablemente transmitida por unos padres que están también preocupados por la posibilidad de cometer un error y que por tanto transmiten a sus hijos la idea de que si se equivocan habrá consecuencias terribles.

Pero cuando el perfeccionismo se vuelve disfuncional suele conducir al desaliento, la duda y el agotamiento, generando así problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad, la adicción al trabajo, la procrastinación, el insomnio y el suicidio.

“Nuestras investigaciones muestran que los perfeccionistas tienen éxito a pesar de serlo, y no gracias a ello”, dice Tom Greenspon, psicólogo en Minneapolis y autor de varios libros. “Si uno está más preocupado sobre cómo está haciendo algo que sobre lo que está haciendo, al final sucumbirá”.


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