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«Dios, Patria y Libertad»

 

Por Carlos Rey

Cuando el músico dominicano José Reyes leyó acerca del Himno Nacional argentino en el periódico parisino El Americano, sintió el deseo de componer un himno afín para su patria. Así que en 1883 invitó al poeta y educador Emilio Prud’homme a que escribiera la letra de las estrofas de su composición musical.

Prud’homme, por su parte, habría de rememorar en cuanto a su amigo y paisano José Reyes que «su gran aspiración, su doble sueño de patriota y artista, era componer un himno que les llegara al corazón a sus compatriotas y avivara cada vez más en ellos el sentimiento de la nacionalidad, para que amaran intensamente su suelo, su cielo, sus montañas, sus ríos, su hogar nativo, sus glorias nacionales, sus libertades, su independencia, su integridad y su honor nacional.»1

El 16 de agosto de 1883 se publicó la primera versión de las estrofas de Prud’homme en el semanario El Eco de la Opinión. En 1897 se publicó una revisión del texto, corregida por su propio autor, en el periódico El Teléfono. Pero no fue sino hasta el 30 de mayo de 1934 que, mediante la Ley número 700, la obra de Reyes y Prud’homme fue declarada Himno Nacional de la República Dominicana.2 He aquí las primeras cuatro estrofas como se cantan en la actualidad:

Quisqueyanos valientes, alcemos
nuestro canto con viva emoción.
Y del mundo a la faz ostentemos
nuestro invicto, glorioso pendón.

¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte,
a la guerra a morir se lanzó,
cuando en bélico reto de muerte
sus cadenas de esclavo rompió.

Ningún pueblo ser libre merece
si es esclavo, indolente y servil;
si en su pecho la llama no crece
que templó el heroísmo viril.

Mas Quisqueya, la indómita y brava,
siempre altiva la frente alzará;
que si fuere mil veces esclava,
otras tantas ser libre sabrá.

La décima estrofa dice así:

Que es santuario de amor cada pecho,
do la patria se siente vivir;
y es su escudo invencible el derecho,
y es su lema: ser libre o morir.

Quiera Dios que, a tono con el escudo nacional, cuyo lema es: «Dios, Patria y Libertad», cada pecho del pueblo dominicano llegue a ser no sólo un santuario de amor en el que viva la patria, sino también un amoroso templo del Dios viviente, de modo que Dios diga de ellos, tal como lo cita San Pablo: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.»3 Pues de ser así, esa libertad por la que cada uno está dispuesto a morir será no sólo física y temporal, sino espiritual y eterna.


1 Tomado de Arístides Incháustegui y Blanca Delgado, Acercamiento al Himno Nacional Dominicano: sinopsis didáctica Malagón (Banco de Reservas de la República Dominicana) <http://www.reforma.mil.do/aqs/org14b.htm> En línea 6 agosto 2007.
2 Ibíd.; <http://www.reforma.mil.do/aqs/org14.htm> En línea 6 agosto 2007.

 


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