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El manejo seguro de combustibles

Osiris de León

Desde los inicios de la sociedad primitiva los seres humanos hemos dependido de agentes combustibles, ya que primero utilizamos leña para la cocción de una parte importante de nuestros alimentos, luego utilizamos carbón mineral para mover locomotoras, barcos, industrias y plantas eléctricas, luego descubrimos el petróleo cuyos derivados son utilizados para todo tipo de transporte e industrias, incluyendo la industria eléctrica, y finalmente hemos descubierto los gases hidrocarbonados como el metano, etano, propano y butano, los cuales han venido a simplificar el proceso operacional y a reducir la contaminación ambiental.

Pero en una moderna sociedad creciente, el consumo de combustibles también es creciente, y vemos como cada día calles, avenidas, carreteras, urbanizaciones, ven multiplicar la cantidad de estaciones de expendio de combustibles, líquidos y gaseosos, sin que el personal a cargo del despacho esté debidamente entrenado y certificado para manejar combustibles y contingencias, observamos que cada día se multiplican las torres habitacionales que utilizan tanques de gas para abastecer a cada apartamento, sin que el personal de vigilancia residencial esté entrenado para manejar fugas de gas, incendios y explosiones; vemos multiplicar las plantas eléctricas que utilizan gas como combustible limpio y barato, y vemos crecer las industrias usuarias de gas, sin que la tecnificación del personal que ha de manejar el transporte, el trasvase y la operación sea una prioridad de interés para la nación.

Poca gente se interesa en conocer que el gas utilizado para fines energéticos, industriales y residenciales, tiene un poder calórico de 12,000 kilocalorías por kilogramo, mientras la dinamita tiene un poder calórico de 1,000 kilocalorías por kilogramo, lo que indica que el poder del gas combustible que usamos es 12 veces mayor que el poder de la dinamita, pero como la dinamita tiene mala fama explosiva, si alguien va a utilizar dinamita, para una voladura en un frente minero, le envían decenas de militares para custodiar la dinamita hasta asegurarse que el 100% del volumen ha sido correctamente utilizado, y que nada ha sobrado, sin embargo, cualquier motoconchista anda solo transportando un cilindro de gas de 100 libras, equivalente a 1,200 libras de dinamita, sin que nadie se preocupe.

Poca gente sabe que el Gas Natural Licuado (GNL) es transportado en estado líquido para reducir su volumen unas 600 veces, y así poder transportar mayor cantidad de gas en menos espacio del camión-tanque, pero para comprimir ese gas es necesario bajar su temperatura hasta -162 grados Celsius, es decir, 162 grados Celsius bajo cero, porque esa es la temperatura a la cual el gas metano (CH4), que representa el 95% del gas natural, se licúa, pero en caso de un escape, el gas inmediatamente se vaporiza y forma una densa neblina, y si su concentración en el aire se sitúa entre 5% y 15% puede inflamarse y hacer explosión si encuentra cualquier chispa o agente de ignición.

Con la masificación del uso de combustibles líquidos y gaseosos se impone la tecnificación de todo personal que ha de manejar combustibles, bien sea en la fase de descarga desde el barco, en la fase de almacenamiento, en la fase de transporte hasta el destino de uso, o en la fase de uso final del producto energético.

Desde el año 2017 estamos planteando públicamente que el Instituto de Formación Técnica Profesional (INFOTEP) asuma el entrenamiento de todo personal que deba manejar combustibles, líquidos y gaseosos, sean de uso residencial, industrial, o eléctrico; y que el ministerio de Industria, Comercio y Mypimes exija que cada persona encargada de almacenar, transportar o utilizar combustibles esté debidamente certificada para esos fines.

Es obligatorio que los conductores de camiones-tanques que transportan Gas Natural Licuado sean acompañados por otra persona debidamente entrenada para manejar cualquier tipo de contingencia y responder adecuadamente para evitar que un escape de gas pueda generar una tragedia, del mismo modo que los conductores y acompañantes que participen en el proceso de descarga de Gas Natural Licuado deben estar siempre provistos de vestimenta térmica aislante del frío extremo para evitar que el contacto entre el gas ultra frío y el cuerpo humano pueda congelar parcial o totalmente a uno o más operadores y poner en peligro sus extremidades o sus vidas, al tiempo de exigir que los camiones que transportan Gas Natural Licuado dispongan de 2 válvulas que garanticen que si la válvula de uso normal falla durante un proceso de descarga de gas, la otra válvula pueda cerrar la salida de gas y evitar una tragedia, al tiempo que las empresas usuarias de gas deben contar con personal entrenado y certificado.

Los seres humanos debemos aprender de nuestras tragedias, y en esta ocasión una tragedia ocurrida con un trasvase de Gas Natural Licuado debe enseñarnos en qué hemos fallado, para que esas fallas no se repitan en el futuro.


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