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“Haters”, quiénes son y cómo operan

Por Patricia Minalla

SANTO DOMINGO. Quienes hacen uso recurrente de las redes sociales es probable que conozcan la figura del hater, ese antipático usuario de Internet dedicado a hostigar marcas, organizaciones, personas y productos.

Nombrado así por encajar perfectamente con el significado del término anglosajón “hater” (odioso u odiador), se ha hecho popular en la web debido al auge que ha alcanzado, al llamar la atención emitiendo hostiles juicios de opinión en comunidades virtuales.

“Ellos insultan a las personas y/o páginas al ser capaces de expresar sus opiniones independientes sin temor”, expresan los editores de @Enterados2000, cuenta informativa de farándula.

El hater odia todo y lo dejará saber en cualquier escenario en el que se desenvuelva, especialmente en aquellos relacionados al mundo del espectáculo y sus figuras. “Son personas que nunca están contentas, siempre son negativas y tienen la capacidad para ver algo positivo a su alrededor”, explica el sicólogo Ivan Pico, experto en neuromarketing.

Marginar, boicotear, desacreditar y molestar es la misión de este personaje que se manifiesta expresando su parecer con enfoques desdeñantes o provocadores, acerca de personas, temas, acciones o situaciones que trascienden a la vida pública.

Inicialmente, los odiadores solían enfocar su atención en personas destacadas, como sucedía con los filósofos y pensadores de la antigua Grecia, quienes recibían duras críticas por dedicarse por entero a la vida intelectual. Con el tiempo, este foco se volcó hacía personalidades de fama y renombre (actrices, actores, cantantes, políticos o figuras de los medios de comunicación), cuyos estilos de vidas causan excitación entre admiradores y detractores.

En los últimos años con el surgimiento de Internet, el nacimiento de los chats, los foros de discusión y posteriormente, la proliferación de las redes sociales, los navegantes del ciberespacio han hecho valer su voz y sus opiniones en los canales de comunicación que se les han facilitado y de los que dan uso libre, para expresarse con mensajes que pueden ser constructivos o dañinos.

Actualmente, plataformas que generan interacciones sociales como Instagram, Twitter, Facebook y Snapchat son los ámbitos en los que estos detractores suelen habitar, espacios en los que miles de personas comparten preferencias, intereses y vivencias que los haters se encargan de destrozar. Mientras admiradores celebran cualidades, virtudes o novedades de sus figuras, productos o empresas favoritas, ellos, los odiadores, se centran en empañar cualquier visión de éstos.

Cómo operan

Los odiosos molestosos  se mantienen monitoreando las publicaciones de esas personalidades, negocios o marcas que lograron atraen su atención. Aún se desconoce exactamente por qué lo hacen o cómo eligen sus víctimas.  Ellos acosan, escriben comentarios desagradables, crean rumores, tergiversan información o ante cualquier error que cometa su presa ellos están listos para atacar o para sacar un as por debajo de la manga.

Ojo: estos usuarios molestosos no siempre mienten, en ocasiones hacen uso de una verdad, la magnifican y logran captar la atención de otros clientes, usuarios o fans, influenciarles de modo negativo e incluso dañar reputaciones.

Qué tomar en cuenta

Pese a que se cree que los odiadores trabajan solos, no siempre es así. Aunque muchos ellos sí operan desde la individualidad y logran convertirse en un eje transversal para muchas personas o marcas, otros trabajan en equipo junto a instituciones u opositores de los productos/personalidades a los buscan vapulear, logrando afectar su reputación tanto para el beneficio propio (la satisfacción que les produce) como para el beneficio de la marca o empresa que se logra sacar potencial ventaja al descrédito producido por el hater a su competencia. Cabe destacar que, este es un trabajo que favorece en partida doble al odiador, ya que recibe el gozo y por supuesto, una cuantiosa suma económica por su trabajo.

Por otro lado, existen otros usuarios molestosos en las redes que además de actuar malintencionamente, ocultan su verdadera identidad para confundir y hasta justificar sus marañas. Editores de la conocida cuenta de Instagram “@Fingidoras1”, lo expican:  “La mayoría de las personas que hacen esos comentarios fuertes en las redes crean una identidad falsa para publicar sus mensajes de odio, porque no tienen el valor de que se vean quienes son realmente. Hoy día es muy común que estos personajes se acerquen en espacios como el mío y en las páginas de los famosos, donde abundan. Algunas celebridades los ignoran, otros no, como sucedió recientemente con la ex reina de belleza Amelia Vega, quien respondió a una seguidora que se atrevió a criticar de manera negativa el cabello de su pequeña hija.

Qué hacer ante sus ataques

Especialistas de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), a través de su proyecto  Action Lab han comprobado que la mejor decisión que se puede tomar ante el ataque o el acoso de un hater es ignorarle. “Lo mejor es no hacer nada. Si la marca o el personaje público ha cuidado su reputación online y ha mostrado coherencia, serán sus propios seguidores, o fans, quienes callen la boca al molestoso”, aconsejan.

Expertos en reputación de marca, en un artículo publicado en la revista Enterpeneur coinciden en que el no responder a los comentarios “no sólo mantiene el buen ambiente en una comunidad, sino que también ayuda mantener un trato respetuoso para todos aquellos que han  generado una opinión en el foro”.

 

Un ingrediente clave en el show bitz

Administradores del portal web de entretenimiento Casimira.net aseguran que los haters le ayudan a mantener la dinámica entre sus lectores y a generar más comentarios.

“Ellos son fundamentales para nuestra página de farándula. Su humor oscuro hace que las publicaciones generen controversia y se vuelvan aún más interesantes para los seguidores.  A ellos les encanta hacer enfadar y provocar. Como se mantienen pendientes de las reacciones del resto de la comunidad, a veces acuden a la ofensa personal y a la discusión por diversión, y aunque resulte desagradable para la figura en cuestión, aporta nuevos puntos de vista. Sin estos personajes las páginas de chismes resultarían muy aburridas”, afirman los editores del popular sitio.


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