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La Ridiculista: Senado de la República


José Ernesto Devárez hijo

Cuesta creer que al Senado de la República se le haya “zafado” un error en el comunicado que difundió en conmemoración del 199 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte. Y es que no estamos hablando de un ciudadano común y corriente. El texto estaba dedicado al más ilustre y conocido dominicano que haya existido en toda la historia de nuestra nación; el ideólogo y arquitecto de nuestra dominicanidad.

Es cierto, un error lo comete cualquiera. Sería irresponsable de mi parte el querer medir al Senado con una vara distinta. Los senadores son seres humanos y, errar, es de humanos. Ahora bien, aunque pueda entretener la idea de un error fruto de la confusión o la ignorancia, lo que no entiendo es lo siguiente: ¿Cómo se publica un documento, conmemorando el natalicio de nuestro Padre de la Patria y emitido por el Senado, sin que una sola persona lo leyera antes de enviarlo a los medios? ¿Por qué esos medios tampoco lo leyeron, luego informando al remitente sobre su error? Y es que me cuesta trabajo pensar que Reynaldo Pared Pérez, Presidente del Senado, haya leído el contenido del documento sin percatarse de este imperdonable error.

Me inclino a pensar que el documento fue emitido desde el Senado sin ningún tipo de revisión. Es la respuesta más lógica que le encuentro a esta monumental metida de pata. Pero la verdad es que, por más que trato de “acotejar” este atolladero, no consigo hacerlo: o tenemos en el Senado una caterva de ignorantes; seres incompetentes que ni siquiera conocen el natalicio de nuestro prócer más ilustre o, lo que puede ser peor, allí nadie se toma su trabajo en serio. Si no pudieron leer y en consecuencia, corregir un texto de menos de una página, ¿cómo quieren que crea que hacen lo debido cuando conocen una ley? ¿O cuándo aprueban un contrato como el de la Barrick Gold o la Sun Land? ¿Cómo quieren que confíe cuando estampan su firma en “cuchucientos” préstamos tomados por el Estado dominicano, probablemente sin leer todas las cláusulas?

Este error fue el resultado de la dejadez con que el Poder Legislativo realiza sus funciones. No creo que sean brutos, porque hace falta inteligencia para maniobrar contratos que les garanticen prebendas, fomentando tanto el clientelismo como la malversación de fondos públicos. Asimismo, para hacer uso del tráfico de influencia, hay ser muy inteligente: muchos senadores son expertos en eso. Además, manejar el barrilito y “enchucharle” al pueblo la factura de esa cuenta sin fondo es obra de un mago o de un “vivo”, pero no de un bruto.

Así que no fue ignorancia, ni mucho menos brutalidad. Fue la pura y simple dejadez; esa misma dejadez con la que realizan sus funciones. La misma irresponsabilidad con que aprueban leyes al vapor y, claro, sin leerlas. Las mismas vainas de siempre. Sólo que hoy le tocó a quien menos debió tocarle, a Duarte.

Gracias por recordarnos a TODOS los dominicanos la clase de “descuidados” que circulan los pasillos del Senado. Desde ya, me comprometo a que este ejemplo de sinvergüencería no caiga en el olvido. Pero de favor, para que no aleguen ignorancia y no vuelva a ocurrir tan desafortunado error, prepararé un tour para todos los senadores a la Casa de Duarte. Y de no poder asistir, les enviaré, sin costo alguno, una copia del Manual de Historia Dominicana, de Frank Moya Pons.

Mientras ahorro para costearles estos regalos, confórmense con la distinción de haber sido escogidos como miembros meritorios de La Ridiculista.
Fuente: El Nuevo Diario y Acento.com.do


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