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Los menores en parrandas nocturnales

Por Miguel Franjul

Cada semana se reportan los casos de notificaciones o clausuras de sitios en los que se expenden bebidas alcohólicas porque en ellos han estado menores de edad, consumiendo y gozando, pese a las restricciones legales existentes.

Del mismo modo, con igual regularidad se informa de niños “rescatados” de lugares donde se les utiliza como carnadas para actos sexuales, francamente prostituidos, o de menores que son arrestados en operativos nocturnos de las autoridades que persiguen a los traficantes y consumidores de drogas.

En este mismo fin de semana, hubo una tragedia que muestra a las claras cómo los frenos de la autoridad paternal se han desgastado en la sociedad actual.

Una joven quinceañera salió de su casa en la madrugada para encontrarse con otro menor con el que mantenía relaciones conyugales y al encontrar a este con otra niña de 15 años, en plena actividad sexual, se enfrascó en una pelea que terminó con su vida, apuñalada en el corazón.

La lista de sucesos o situaciones en que se ven envueltos menores que andan sin restricciones en horas de la madrugada, por lo general ingiriendo bebidas alcohólicas, drogas o fumando hookah, revela la decadencia de las normas y valores que, en el pasado reciente, impedían a los menores de 18 años deambular o parrandear.

Ahora no. Ahora cualquier muchacho de 13 a 14 años se pavonea en discotecas o lugares para adultos, bebiendo y bailando con niñas de iguales edades, sin que los padres hayan sido responsables o eficientes en hacer valer su autoridad para evitar estos comportamientos, que suelen terminar en intoxicaciones, reyertas, en la cárcel o en la muerte.

Salvo las unidades que están especializadas en requisar bares, discotecas y colmadones para impedir la presencia y venta de bebidas a los menores, o la prostitución de estos, las demás autoridades llamadas a ser garantes del orden público que patrullan los barrios son indiferentes frente a la cantidad de niños y niñas que callejean todas las noches y hasta las madrugadas, a menudo en ambientes llenos de vicios y peligros.


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