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Los obsequios corporativos una herramienta de comunicación

Un regalo es una forma de expresar gratitud, estrechar lazos y hacerle saber a los demás que son importantes para nosotros… ¡pero cuidado!, en el contexto corporativo es también un instrumento que transmite un mensaje.

Regalar no sólo es un arte, es una estrategia, y como tal hay que abordarla. Es un tema que no debe tomarse a la ligera, es un aspecto de planeación que debe tener objetivos específicos. Es, además, una oportunidad para abrirnos puertas, por lo que debemos ser cuidadosos en la escogencia de los obsequios para los clientes y relacionados a la empresa.

La época de Navidad es ideal para acercanos a las personas, pero es prudente recordar que el mundo corporativo tiene reglas de etiqueta que deben ser cuidadas con esmero. Un regalo viene cargado de significados, en forma y fondo, por lo tanto, es de suma importancia que el mensaje que se quiere transmitir sea revisado por la dirección de la empresa, para lograr el impacto que se desea.

CUIDE LA PRESENTACIÓN
La envoltura debe ser atractiva para generar un buen recuerdo. El exterior de un regalo habla de la empresa que lo remite. Una presentación bien cuidada denota interés por agradar y no una mera obligación. Elija colores adecuados a la época, pero discretos. Siempre será mejor la envoltura lisa. Antes de dar o recibir un regalo, es preciso verificar las políticas al respecto. Cada cultura organizacional tiene sus peculiaridades, en ciertos entornos, recibir un obsequio es prohibido, en otros, hay montos máximos. Recuerde que los regalos corporativos no son sociales; no hay que enviar uno de nuestra parte, pero si agradecerlos.

UNA ELECCIÓN ASERTIVA 
Antes de elegir el regalo es necesario reflexionar en torno a cuáles son los motivos que nos llevan a dar algo o a dejar de darlo. En una misma empresa o departamento elija asertivamente a quiénes regalar. Un obsequio puede significar agradecimiento o simpatía; sin embargo, también puede convertirse en un modo de marginar. En los negocios existen límites y códigos. No debemos ser ingenuos, a diferencia del terreno personal, regalar siempre tiene un objetivo y eso no es necesariamente malo. La verdad es que, los obsequios corporativos no siempre son cien por ciento sinceros, y de alguna forma están marcados por intereses particulares, por lo que siempre, y sin excepción, deben estar acompañados de una tarjeta institucional. No olvide que el obsequio es a nombre de la empresa que usted representa.

ACOMPAÑADO DE UNA TARJETA 
En términos generales entregar un obsequio sin una tarjeta es mala idea, puede dar la impresión de falta de interés o de mínimo esfuerzo. Evite regalar cualquier detalle que tenga el logotipo de la compañía, eso no es un regalo, es un objeto promocional. Hay que alejarse de la tentación de reciclar o de entregar algo que, aunque esté en buenas condiciones, ya fue usado. No elija obsequios de alto valor nominal. Regalos demasiado ostentosos pueden ser percibidos como fuera de lugar. Recibirlos o entregarlos compromete su reputación y la de su empresa. Usted tiene la libertad de rechazar, amablemente, un obsequio que entienda no apropiado.

USE TODOS LOS RECURSOS DISPONIBLES 
Los viajes, invitaciones a pasar unos días en una casa de la empresa, cenas o almuerzos, o un desayuno sorpresa en la empresa, boletos para una obra de teatro o un concierto de temporada, (que sea del agrado del receptor) son también regalos que pueden convertirse en excelentes opciones si la entidad remitente lo contempla en su política corporativa. No estarán envueltos en un papel, pero comunicarán el deseo de agradar. Se debe ser cuidadoso al entregarlos o aceptarlos, porque pueden representar ciertos compromisos para las partes.

SEA DISCRETO AL ENTREGAR O RECIBIR UN OBSEQUIO CORPORATIVO 
No es correcto entregar los regalos en público, podrían ser malinterpretados por el resto del personal de la empresa. El regalo debe ser tan discreto en su contenido como en la forma de entregarlo. El dinero nunca es una elección para dar ni para recibir, a menos que se trate de una compensación aparejada de un recibo de nómina. Si es de un tercero, recibirlo es pésima idea y puede ser la antesala de un problema. No se deben hacer o aceptar regalos -salvo contadas excepciones- anteriores a una negociación importante o antes de la firma de un contrato. No es prudente regalar objetos íntimos. Ropa interior o detalles que comprometan la confianza entre las partes, nunca deben ser opciones para obsequios corporativos.

¿CUÁL ES EL REGALO PERFECTO? 
Si bien es cierto que los obsequios corporativos deben guardar coherencia con la esencia de la empresa que lo remite y el mensaje clave de esa organización, es importante que, antes de iniciar la búsqueda del regalo perfecto, reflexionemos sobre cuál será la impresión de la persona que lo recibe. Sus gustos, su actividad profesional, religión y relación laboral, deben ser tomados en cuenta. En todo caso, el regalo perfecto no será el más costoso, será el que logre transmitir el objetivo planificado antes de la entrega y ayude a fomentar la cordialidad y el agradecimiento entre las partes.


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