Populismo en Marcha Verde: ni clases medias ni convivencia democrática | Diariode3

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Populismo en Marcha Verde: ni clases medias ni convivencia democrática

Si el movimiento Marcha Verde ha tenido un efecto positivo y probablemente duradero, es el de decantar posturas frente a lo que puede considerarse como la prueba ácida que separa las posiciones de los sectores liberales y las de la izquierda democrática frente a sectores que desde la izquierda en general solo conciben la democracia como espacio desde el cual se acumulan fuerzas para el asalto al poder. La cumulación de fuerzas termina siendo un fin en sí mismo.

Siempre se ha entendido que las posiciones de las izquierdas se definen en función de la actitud que se asume frente a las desigualdades sociales, económicas y políitcas. Entre las izquierdas que se definen como democráticas y las que se definen como revolucionarias (eufemismo por no democráticas), la diferencia radica en que mientras las primeras procuran la superación de la desigualdad mediante políticas públicas redistributivas, orientadas a superar la pobreza y crear condiciones para la expansión de clases medias, las segundas procuran la redistribución mediante el control por parte del estado de las principales actividades económicas que en la práctica han devenido en igualación social mediante el proceso inverso, es decir, la destruction de la clase media, que lleva a ésta a vivir en condiciones de pobreza.

Esa destruction de la clase media ha sido el resultado concreto de todas las “revoluciones” del siglo XX y del siglo XXI. No es necesario mencionarlas por nombres y apellidos, es decir, por países y sus caudillos, aunque tal vez si sea pertinente recurrir a la literatura y el cine. Tomemos por ejemplo el personaje de la novela Dr. Zhivago como símbolo del destino de una clase media que apoya la revolución, y luego es destruida por ella.

Surge la pregunta de cuál es la relación del Movimiento Marcha Verde con lo anteriormente expuesto.

La relación viene dada a partir de la consideración de la agenda no declarada de una o varias de las corrientes del movimiento (tema abordado por Juan Luis Pimentel en este mismo digital). Esto es, de las corrientes que aspiran a convertirse en el “Podemos dominicano” y de las que apuestan a crear escenarios de ingobernabilidad que afecten la convivencia democrática, influyan negativamente sobre la estabilidad económica y afecten las recaudaciones fiscales y la posibilidad de reformas de estas para hacer imposibles la expansión de las políticas públicas orientadas a combatir la pobreza y la desigualdad social y, por tanto, a la creación de clase media.

Ese camino que conduce a la ingobernabilidad, parte de una oposición binaria entre los “malvados” que detentan el poder y el pueblo que ha de rebelarse en las calles, así como del supuesto de la inexistencia de democracia real en República Dominicana, de la existencia de un orden institucional que deberá ser sustituido mediante asamblea constituyente para dar paso a la verdadera democracia, que será un nuevo amanecer.

De ese modo será válida toda acción que descarrile el país hacia la lucha en las calles. San Francisco de Macorís mostró el camino. No es necesario dar la cara, siempre habrá otros más irresponsables que la darán.

Félix Reyes, nacido en San Francisco de Macoris. Antropólogo. Correo felireyes@aol.com


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