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Por qué la gente está obsesionada con la pregunta que hizo un profesor de Psicología

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Una de las últimas preguntas que este profesor de psicología le hizo a su clase puede que haya sido la más profunda del semestre, ya que cala hondo en la estructura moral de nuestra sociedad.


A principios de julio, un alumno decidió mostrar al universo Twitter una pregunta extra para subir nota incluida en su examen final de psicología. Desde entonces, el tuit ha sido compartido y marcado como favorito miles de veces.

Esta es una oportunidad para conseguir algunos puntos extra en tu examen de final de curso. Selecciona si quieres 2 puntos o 6 puntos más en tu examen final. Pero hay una condición: si más del 10% de la clase elige 6 puntos extra, entonces nadie recibirá ningún punto. Las respuestas serán anónimas para el resto de la clase, solo yo las sabré.

¿Quién es el cerebro detrás de este rompecabezas? El doctor Dylan Selterman, profesor del Departamento de Psicología de Maryland, quien confesó ser el autor de la pregunta con este tuit.
Selterman dijo a USA Today College que había escuchado esa pregunta antes, cuando era estudiante de la Universidad Johns Hopkins. Este dilema en realidad fue escrito hace 25 años en una revista de psicología, y apuntaba a un concepto conocido como la tragedia de los comunes.
“La tragedia de los comunes es básicamente un dilema que se presenta entre hacer lo que es bueno para ti como individuo y lo que es mejor para el grupo”, dice el profesor. “Hoy en día parece lógico pensar que la gente se comporta de forma egoísta, pero si todo el mundo hiciera lo mismo, el grupo padecería las consecuencias, y por tanto, cada uno de los individuos del grupo sufriría”.
Selterman dice que comenzó a hacer esa pregunta en sus clases en 2008. Hasta ahora, sólo un grupo de alumnos consiguió subir nota. Él cree que la mayoría de los estudiantes optan por los seis puntos por “miedo a perder” o por la mentalidad del “todo o nada”.
La doctora en psicología, Karla Ivankovich, profesora adjunta de la Universidad de Illinois, Springfield, dice que esa pregunta es especialmente pertinente para la generación del milenio.
“Esta generación se caracteriza por estar en contacto con su inteligencia emocional más que cualquier otra del pasado, pero también es la generación más individualista y con un comportamiento más egocéntrico que ha existido. Son la generación selfie, explica Ivankovich a Yahoo Health. “Lanzar desafíos con preguntas de este tipo, en las que uno se siente obligado a contemplar al otro como si de uno mismo se tratara, al menos por un instante, siempre es una buena idea”.
Ivankovich dice que es importante comprender las consecuencias de las actitudes egoístas, especialmente entre la gente joven. “Mucho de esto va en la línea de las etapas de desarrollo moral establecidas por Piaget y Kholberg, que abordan cómo los individuos justifican sus acciones ante dilemas morales a los que se enfrentan durante diversas etapas de su vida”, explica. “Cuanto más joven se es, menos se suele prestar atención a qué es bueno para el grupo. Esto es típico de la adolescencia, momento en el que la mayoría de decisiones se toman en base a un impulso egocéntrico”.
“Cuando uno cree que no está siendo observado, deja de lado las estrategias y tiende a actuar movido por sus propios intereses”, continúa. “Si no hay que rendir cuentas, existen más posibilidades de llegar a un consenso grupal”.
Ivankovich dice que las preguntas que giran en torno a la tragedia de los comunes y a conceptos similares han sido readaptadas muchas veces, con distintas variaciones, pero todas ellas siguiendo la misma premisa: si no trabajamos juntos por el bien común, todos salimos perdiendo.
Hay una adaptación que apela al mismo principio central de este dilema y que a menudo se plantea en terapias y en cursos de psicología. Más o menos se trata de lo siguiente: “Te encuentras atrapado en una isla con más gente, y hay un barco, pero no es lo suficientemente grande para sacar a todo el mundo”, dice. “Una persona debe ser dejada en tierra y no podrá volver. ¿Qué ocurre? ¿Quién se queda fuera con tal de salvar al grupo? ¿Qué harías?”.
Esta es una pregunta bastante común, dice Ivankovich, que ayuda a la gente a relacionarse y empatizar con otras personas. “Cada uno pensará durante horas un método para que quepa todo el mundo o reflexionará sobre quién debe ser excluido”, afirma. “Las respuestas no son correctas ni equivocadas, lo que se pone en evidencia es el proceso de desarrollo moral en un grupo compuesto por individuos”.
Entonces, ¿cómo responder a esta pregunta para subir nota? Vale la pena reflexionarlo, aunque sea uno o dos minutos.


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