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Por qué perdieron las Aguilas Cibaeñas otra vez

Por Ramón E. Durán

Después de la pasada serie final entre Aguilas Cibaeñas y Tigres del Licey, donde el último resultó ganador al mejor de nueve, no han faltado las manifestaciones de descontento y disgusto de fanáticos aguiluchos, que no conformes con los resultados de la serie hablan de “juegos arreglados”, o vendidos.

Y tienen razón, porque existe un precedente que sucedió en 1919, cuando en una serie mundial de béisbol de Grandes Ligas entre los equipos Rojos de Cincinati y Medias Blancas de Chicago, el primera base de Chicago Arnold “Chick” Gandil, que tenía vínculos con personas del submundo de las apuestas ilícitas convenció a Josep “Sport” Sullivan, un apostador profesional de que la serie podía arreglarse.

Como es lógico pensar, Chicago perdió y Arnold Gandi y otros implicados fueron expulsados de por vida del béisbol profesional de los Estados Unidos, y desde entonces ese hecho que enlodó la imagen del principal pasatiempo de los norteamericanos, se conoce como la Serie de los Medias Negras de Chicago.

Luego en 1989, fue también expulsado del béisbol, e impedido de llegar al salón de la fama, Pete Rose, que jugaba la primera base de los Rojos de Cincinati y líder en hit conectados de todos los tiempos con 4,256, por haber estado envuelto en apuestas, aunque a favor de su equipo de Cincinati, desde esos oscuros episodios, la práctica del béisbol profesional se ha convertido en uno de los deportes más confiable y creíble que existen.

Retomando el tema del béisbol nuestro, con las Aguilas ya clasificadas en primer lugar a muchos fanáticos nos dejó dudoso el supremo interés del Maneger Manny Acta de ganar el juego que se disputaba con los Gigantes del Cibao en el último encuentro del Round Robin celebrado en San Francisco de Macorís con los Gigantes del Cibao, equipo empatado con los Tigres del Licey en segundo lugar que luchaba por ganarle a las Aguilas y tener la posibilidad de clasificar con una derrota del Licey que ese mismo día se enfrentaban a los descalificados Leones del Escogidos en la capital.

Aunque el Licey le ganó al Escogido, con un triunfo de Gigantes contra las Aguilas, los macorisanos seguirían empatados, forzando a un juego de desempate al día siguiente, y como el béisbol es un deporte impredecible, nadie sabía qué podría haber ocurrido.

El asunto es que a las Aguilas le convenía ir a la final con los Gigantes, porque le ganaban más fácil que al Licey, lo que da motivo para pensar que posiblemente el interés de la directiva de las Aguilas era que el Licey clasificara, porque en una eventual final contra ese equipo, la asistencia de fanáticos a los estadios iba ser mayor. Ese día ganaron las Aguilas en un juego sin importancia porque presentaron una alineación de jugadores propia de una final.

En una fecha que no recordamos, se produjo la misma situación en el último juego del Round Robin, las Aguilas Cibaeñas, clasificadas en primer lugar, se medían a las Estrellas Orientales, empatadas en segundo con el Licey, en ese juego se iba a definir con cuál de esos dos equipos nos enfrentaríamos en la final, Tigres del Licey, o Estrellas Orientales.

Por primera vez, los aguiluchos queríamos que las Aguilas perdieran para que las estrellas clasificaran, porque en una final era más fácil ganarle a ese equipo que al Licey, pero lamentablemente ganaron las Aguilas y en la serie final perdimos contra nuestro eterno rival.

En ambos escenarios los dirigentes de las Aguilas Cibaeñas parece que le enviaron una señal a los managers de ambas ocasiones para que hicieran lo posible por ganar esos juegos, y así poder enfrentarse con el Licey, no pensando en los resultados, sino en los millones de pesos extra que en una serie final entre esos dos colosos del béisbol criollo se iba a recaudar.

Esto que estamos comentando pensamos que pasó desapercibidos a muchos fanáticos de las Aguilas, pero en nuestro caso particular, como conocedor crítico de este deporte, que es el pasatiempo que más apasiona a los dominicanos no podemos dejar pasar por alto estas observaciones.

Lamentablemente el béisbol romántico ya no existe, muchos que somos asiduos visitantes de los estadios del país, convencidos de que el béisbol se ha desnaturalizado, ya no lo miramos con la pasión de la época de, Julián Javier, Roberto Peña, Chilote Llenas, Miguel Diloné, Tony Peña, Luís Polonia, Miguel Tejada, Guayubén y Chichí Olivo, Pedro González, los hermanos Rojas Alou, Juan Marichal, Rufino Linares, Rafael Batista y otros grandes del verdadero béisbol romántico donde el pelotero dejaba el pellejo en el terreno de juego en aras de presentarle un buen espectáculo al fanático.

En estos tiempos los dirigentes de los equipos del béisbol nuestro piensan más en lo material que en el fanático, que mediante su asistencia a los estadios del país, es el que sostiene ese negocio que se llama béisbol profesional. Recuerden señores dueños de equipos que sin los fanáticos el béisbol profesional como negocio no existiera.


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