Se deterioran playas y pesca: Efecto directos del cambio climático y la acción irreflexiva humana y II | Diariode3

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Se deterioran playas y pesca: Efecto directos del cambio climático y la acción irreflexiva humana y II

Preocupaciones no han faltado, unidas a denuncias reiteradas con poco eco en las esferas que deben actuar.
La sugerencia del empresario Fernando Capellán, dedicado entre otras actividades a desarrollar empresas conexas a la industria turística en Luperón, Puerto Plata, podría eventualmente ser un buen paliativo a la explotación desmedida de la pesca en estas costas.
Ha sugerido públicamente que el gobierno vuelque parte de sus fondos de asistencia social, para dedicarlos a los pescadores y sus familias durante un periodo no menor de dos años y que esto permita el desarrollo de los peces que se capturan, cuyo tamaño es cada vez más pequeño con el consiguiente peligro de aniquilar esa fuente de ingresos que es parte fundamental del turismo tanto criollo como extranjero.
La propuesta del empresario ha rodado por los medios de comunicación, mas no ha habido respuesta conocida.
Fernando Capellán es el mismo empresario que cada cierto tiempo convoca a jornadas denominadas Olitas Verdes, que busca empoderar los ciudadanos con la idea de no solo limpiar sino abandonar la práctica de contaminar los manglares y las aguas de ríos y mares con desechos sólidos, ya ha realizado siete versiones de esta jornada de limpieza tanto en la bahía de Luperón como en el Castillo de la Isabela, cuna del nuevo mundo.
Hasta el momento la reacción de los más afectados se ha enfocado a la creación de conciencia vía organizaciones protectoras del medio ambiente, cuando no la denuncia con cierta timidez ante el problema, quizás reconociendo cierta responsabilidad humana en los cambios que se verifican.
En el ínterin las costas ven perdiendo sus arenas paulatinamente, a veces más rápido de lo que fuera deseable. La pesca es cada vez más difícil y los ejemplares de peces son cada vez más pequeños. Lo deseable sería una acción conjunta entre las autoridades y las poblaciones afectadas que podrían repoblar los manglares intervenidos y variar los periodos de pesca dando tiempo a las especies para regenerarse.
Faltaría la voluntad del orden para que aunara esos ciudadanos que hoy sienten y padecen los efectos del cambio climático, pero también del cambio que el hombre imprime con sus acciones contrarias a la convivencia armónica entre el hombre y su entorno. Ahí estarían indeclinablemente acciones tales como la repoblación de las areas despojadas de los manglares, y permitir que la población de peces pueda restablecerse.


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