¿Será cierto que la planta de Punta Catalina es un fraude? | Diariode3

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¿Será cierto que la planta de Punta Catalina es un fraude?

Por Pedro Mendoza

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No es a mí, a quien corresponde, defender al Gobierno en lo relativo a la negociación de la planta de energía eléctrica que se construye en Punta Catalina, Baní, sino a los funcionarios que devengan salarios muy vitaminados, puesto que  soy uno de los miles de peledeístas a quien  los gobiernos del partido solo me han  tomado en cuenta  para hacer los trabajos políticos de la organización como es escribir en los diarios y hablar en la TV  destacando  los logros de esos gobiernos. Esa es la razón de por qué mis amigos de la oposición me echan en cara que solo he servido para “atajar mientras los otros enlazan el pastel”.

Pero resulta que escribo en LA INFORMACION y también en otros diarios, no por razones propagandísticas ni por encargo, sino con el propósito de enseñar algo a mis lectores, sobre todo a los más jóvenes. Lo que voy a escribir sobre la planta eléctrica de Punta Catalina está motivado en la gran confusión, medias verdades y falsedades que se están publicando sobre esa obra del Gobierno. Los opositores al régimen de Medina se han dado banquete al presentar la decisión de construir dicha planta como el resultado del  más repugnante entramado financiero para estafar y robar los bienes del Estado que haya conocido la humanidad.

Entonces, voy a dar a mis lectores  una breve y entendible explicación sobre esa planta a fin de que no sean sorprendidos por las habladurías de gente que no tiene la menor idea de qué implicaciones tiene la construcción de  una planta eléctrica que usará carbón como el combustible que calentará las calderas donde se producirá el vapor que moverá las turbinas generadoras de electricidad. He dicho que fui profesor de Física y Química de Educación Media por muchos años y que por eso sé bastante sobre producción de electricidad y sobre los materiales que se usan para hacer posible su generación ya que ambas cosas son el resultado de la aplicación de esas dos ciencias. Pido excusa a mis lectores si ven en esto algo así como un pavoneo de mi parte, pero lo que diré es muy distinto a toda la “pluma de burro” que se ha publicado sobre Punta Catalina.

Si un Gobierno o un empresario quieren construir una planta eléctrica (no incluiré plantas hidroeléctricas) ha de tomar en cuenta cinco aspectos: qué capacidad de generación tendrá, es decir, qué cantidad de kilovatios-hora va a producir, qué costo tendrá cada kilovatio-hora,  qué combustible y su respectivo precio usará  para la obtención del vapor que moverá las turbinas, qué banco o qué empresa la financiará o construirá y negociará su  financiamiento al mismo tiempo, qué nivel de tecnología se usará  y, finalmente,  cuál será el costo final de la obra.  De modo, que esto no es tema de conversación de los “ingenieros” de  billares y colmadones.

Aunque  las plantas que usan carbón como combustible producen el kilovatio de electricidad a un menor precio que aquellas que usan gas natural o gasoil, como quiera contaminan el medio ambiente. Pero un Estado pobre como el nuestro está obligado, frecuentemente, a  tomar decisiones muy difíciles y construir plantas que usan carbón es una de ellas.  Y para los políticos “ecologistas” diré que Estados Unidos cuenta actualmente con 533 plantas a carbón que producen medio millón de megavatios-hora. Las dos platas de Punta Catalina producirán 770 megavatios, nominalmente. (Un megavatio = 1000 kilovatios, es decir, que esas plantas generarán 770.000 kilovatios-hora). Las de USA producen una cantidad de gas invernadero contaminante igual a 1.021 gramos/kilovatio generado, mientras que punta Catalina tendrá una emisión de 788 gramos/kilovatio de dióxido de carbono y anhídrido sulfuroso y de nitrógeno y monóxido de carbono, es decir, un 36% menos que las americanas. Para que el lector común tenga una idea aproximada de esto, diré que un carro que usa gasolina produce de 6 a 9 gramos de esos gases contaminantes del medio ambiente por cada kilometro recorrido, a pesar de que las leyes dicen que no debe ser  más de 0.16 gramo/kilómetro. Eso significa que si un carro consume un galón de gasolina de Santiago a Navarrete que son 20 kilómetros, producirá  de 120 a 180 gramos de esos gases.


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